Por qué hablamos de azul
y de verde.
La economía azul y la economía verde no son la misma conversación. Surgieron de puntos de partida distintos y desde distintas partes del mundo. Entender por qué existen ambas es el primer paso para comprender cómo, juntas, describen una única agenda para una economía sostenible y equitativa.
2012
En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible de 2012, mejor conocida como Río+20, la comunidad internacional respaldó la economía verde como marco para transiciones sostenibles, bajas en carbono, eficientes en recursos y socialmente inclusivas.
Pero los Estados costeros y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) plantearon un argumento que ha marcado la conversación desde entonces. El marco «verde», señalaron, era implícitamente terrestre. Subrepresentaba la realidad de naciones cuyas economías, medios de vida, sistemas alimentarios e identidades culturales están anclados en océanos, sistemas de agua dulce, pesquerías y ecosistemas costeros. Para esos países, el mar es la economía.
De ese argumento surgió el nombre de economía azul, reconocimiento explícito de que el desarrollo sostenible debe incluir los sistemas de los que dependen directamente más de mil millones de personas.
Dos perspectivas,
un mismo continuo.
Una década después, ambas no están en oposición. Surgieron de puntos de partida distintos pero convergen en las mismas preguntas. ¿Cómo regenera una economía los sistemas de los que depende? ¿Cómo deja tras de sí más medios de vida, más biodiversidad, más resiliencia de los que encontró? ¿Cómo llega una transición a las comunidades a ambos lados del litoral?
Tierra y mar forman un mismo continuo. Las cuencas transportan sedimentos hasta los arrecifes de coral. Pesquerías y explotaciones agrícolas comparten cadenas de suministro, exposición climática y mercados laborales. Las ciudades costeras y las regiones interiores enfrentan los mismos riesgos climáticos bajo formas distintas. Las decisiones más determinantes se sitúan precisamente donde azul y verde se encuentran, y ahí es donde trabaja Thalafaro.
Dos economías, una misma agenda
Le ayudamos a explorar
y aprovechar los vínculos.
Nuestro trabajo saca a la luz los efectos indirectos a lo largo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, donde las decisiones de la economía azul se acumulan en la verde, y viceversa. A continuación, seis ámbitos en los que vemos que ambas agendas se refuerzan mutuamente en la práctica, y donde suelen comenzar nuestras misiones.
Efectos indirectos a lo largo de la agenda de los ODS.
Un ciclo virtuoso
de salud
Suelos, cuencas, bosques y océanos sanos entregan de un mismo aliento salud pública y buena alimentación. Pesquerías sostenibles y sistemas agroalimentarios regenerativos comparten cadenas de suministro y exposición climática, el ecosistema que restauramos aguas arriba es el que nos alimenta en la costa.
Empleos en la transición,
competencias del mañana
El paso a una economía baja en carbono y positiva para el océano está generando nuevos medios de vida en regiones costeras e interiores. De las energías renovables marinas a la agricultura regenerativa, se necesitan biólogos marinos, técnicos solares, y los sistemas educativos para formarlos, la mayor oportunidad de reducción de la pobreza en una generación.
Revolución energética,
innovación del mañana
Eólica marina, mareomotriz, bioenergía marina, solar terrestre, biomasa sostenible, la matriz renovable que el mundo necesita es necesariamente azul y verde. La biotecnología marina, la agroecología y la ingeniería climáticamente inteligente se aceleran en ambas economías, con los avances más prometedores en su intersección.
Enfoque de la fuente al mar
para el agua
La contaminación y los sedimentos arrastrados por los ríos interiores dan forma a la salud de cada estuario, manglar y arrecife aguas abajo. Un enfoque de la fuente al mar trata las cuencas y los océanos como un solo sistema, lo que dejamos fuera del río es lo que salvamos en la costa.
Resiliencia en todas las escalas territoriales,
de las ciudades a las costas
Del ascenso del nivel del mar a las olas de calor tierra adentro, la resiliencia debe construirse en todas las escalas territoriales. Las soluciones basadas en la naturaleza, como los humedales, los bosques urbanos y la infraestructura azul-verde, protegen comunidades y ecosistemas a una fracción del costo de las alternativas grises, desde las cuencas interiores hasta la costa.
Gobernanza entre
y a través de las fronteras
Una transición que excluye a las personas más afectadas es una transición que fracasa. Una gobernanza que funcione entre y a través de las fronteras, con reparto justo de beneficios, diseño inclusivo de género, coordinación multiactor entre pesquerías, bosques, campos y ministerios, es lo que hace que el cambio perdure.